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2007/06/15


Cambio climático, ¿responsabilidad de quién?

Diario de Noticias


El cambio climático, a la vista de los informes de que disponemos, es una realidad. Hasta ahora ha sido debido a causas naturales, es a partir del siglo pasado cuando la acción del hombre influye de forma importante y se produce a muy diversas escalas de tiempo y, sobre todos, los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etcétera. A consecuencia de la revolución industrial se ha conseguido que la concentración de estos gases haya aumentado un 30% desde el siglo pasado. Anteriormente, sin la actuación humana, la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones.

En la actualidad existe un consenso científico, casi generalizado, en torno a la idea de que nuestro modo de producción y consumo energético está generando una alteración climática global que provocará, a su vez, serios impactos tanto sobre la Tierra, que se ha calentado en los últimos 100 años 0,7º C y lo seguirá haciendo a un ritmo de 0,2 º C, como sobre los sistemas socioeconómicos.

El cambio climático nos afecta a todos. Pero no a todos por igual. El impacto potencial es enorme, con predicciones de falta de agua potable, grandes cambios en las condiciones para la producción de alimentos y un aumento en los índices de mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor. Conclusión: el cambio climático no es un fenómeno sólo ambiental, sino de profundas consecuencias económicas y sociales. Evidentemente, los países más pobres, que están peor preparados para enfrentar estos cambios, serán los que sufrirán las peores consecuencias al no tener capacidad de previsión y quedan en situación de gran vulnerabilidad.

El cambio climático supone un gran problema para la humanidad, que viene generado por una actividad industrial que hemos impuesto como necesaria para mantener una forma de vivir totalmente alocada que nos lleva a un consumo irracional de los recursos energéticos, consecuencia de un nuevo concepto de vida y un nuevo sistema de valores al que no estamos dispuestos a renunciar.

Sin ánimo de alarmar podemos decir que es necesario un cambio de actitud de la sociedad en general. Los ciudadanos debemos ser responsables ante la evidencia del calentamiento global para tratar de paliar las consecuencias que conlleva. Debemos actuar para reducir las emisiones de CO2 , principal responsable de la situación en que nos encontramos. Pero deben ser los responsables políticos, quienes nos gobiernan, quienes deben asumir la responsabilidad de dirigir las actuaciones que deben aplicarse para poner fin a esta situación.

En España la falta de toma de medidas en los últimos años ha producido que nuestro país llevara a cabo un crecimiento económico sin prestar atención a la minimización de su impacto sobre el cambio climático, lo que ha disparado las emisiones de CO2 a un 40% en el año 2002, no pudiendo cumplir el objetivo de Kyoto de no superar el 15% para el 2010.

Es urgente poner al alcance de toda la sociedad la información sobre el cambio climático, sus causas y consecuencias. Pero lo más importante es que la sociedad sea consciente de cuál es el papel que juega, tanto a nivel individual como colectivo, para encontrar soluciones. En este sentido los gobiernos, sobre todo los locales, deben tomar decisiones para contribuir a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, crear planes de movilidad urbana sostenible, restricción de la circulación, promover alternativas de transporte no contaminante, la introducción de energías renovables como la solar y la eólica para generar agua caliente y electricidad.

A nivel individual, las opciones pueden ser muy diversas. Por ejemplo: ahorro energético en el hogar aprovechando la luz natural y apagando luces, uso moderado de la calefacción y aire acondicionado. Usar bombillas de bajo consumo y energías renovables. Reducir el uso del coche, optar por transporte más respetuoso ambiental y socialmente, transporte público, bicicleta, ir a pie, etcétera.

Hay que pensar en un nuevo modelo energético. Un nuevo modelo que sustituya el consumo de combustibles fósiles por el uso de energías renovables capaz de generar energía no contaminante. El modelo actual depende del carbón y los derivados del petróleo que, además son agotables.

La energía eólica es competitiva económicamente con la energía del petróleo. Por eso mismo habrá que potenciarla. También habrá que potenciar la energía solar térmica. Ahora parece que se le empieza a prestar más atención, también es competitiva económicamente y puede sustituir al gas y el fuel para sistemas de calefacción y agua caliente doméstica o industrial. Otra fuente de energía que se debe potenciar son las placas solares. Aún está en fase de investigación, pero se muestra como una buena alternativa.

Falta explorar la obtención de energía de la biomasa, la geotérmica, la mareomotriz, etcétera, y en el campo del transporte los científicos creen que el combustible del futuro será el hidrógeno. Que no contamina y su uso sólo genera vapor de agua. También se están utilizando algunos aceites vegetales.

Por el contrario, hay que decir que la energía nuclear es peligrosa porque los residuos radiactivos son difíciles de eliminar. Es cara, si se cuentan los costes de construcción, gestión de residuos y vigilancia, y además la reserva de uranio es pequeña.

No se producen factores individuales que frenen el cambio climático, una de las razones más importantes es que las personas perciben que su influencia sobre los acontecimientos globales es mínima y su capacidad para alterarlos inexistente, una percepción alimentada por el proceso de la globalización. Por eso desde las Administraciones públicas se deben tomar medidas para informar a los ciudadanos de las bondades de algunas actuaciones: consumir energía con racionalidad, utilizar bombillas de bajo consumo, utilizar transporte público, uso racional del aire acondicionado y de la calefacción. Pero lo más importante que deben hacer nuestros gobernantes, además de informar con claridad sobre el grado de contaminación indiscriminada que producen algunas empresas, sobre el compromiso de los gobiernos, central y autonómico para frenar la contaminación y sobre las medidas que se piensa adoptar para conseguirlo, es informar a los ciudadanos de la importancia que tiene su colaboración e implicación para reducir la contaminación. Incluso modificando nuestra forma de vida, si fuera necesario, para que en el futuro también puedan disfrutar de un planeta limpio y saludable.

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