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Prentsa Aretoa

2021/08/26

Cada vida cuenta

Los expertos sanitarios (médicos/as, epidemiólogos/as y enfermeros/as) llevaban tiempo advirtiendo de que la llegada de nuevas variantes más contagiosas echaba por tierra algunos cálculos y estimaciones. Vamos a convivir con el virus mucho tiempo y debemos no ser triunfalistas con las noticias.

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Cada vida cuenta

ARGAZKIA JAITSI

Sabemos ahora por numerosas revistas científicas que la inmunidad de grupo “no es la gran meta” con el virus de la Covid-19. Como dice el exdirectivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Rafael Bengoa, “necesitamos empezar a tener un relato más constructivo para que la gente entienda que vamos a convivir con el virus mucho tiempo e intentar no ser triunfalistas con las noticias”.

Pedro Sánchez y María Chivite anunciaron en junio que sería posible alcanzar la inmunidad de grupo en agosto. Ahora ya sabemos que con la llegada de las nuevas variantes las estimaciones han cambiado.

Lo que no cambia es el buen ritmo de vacunación en Navarra hasta el momento y la efectividad de la vacuna, algo que se ve en el número de ingresados en UCI y en los fallecimientos, si lo comparamos con meses anteriores. Ahora hemos conocido que Forem vacunará contra la covid esta misma semana sin cita previa, posibilidad que estará abierta de lunes a domingo para mayores de 12 años. Una buena noticia, aunque no podemos bajar la guardia.

Los expertos sanitarios (médicos/as, epidemiólogos/as y enfermeros/as) llevaban tiempo advirtiendo de que la llegada de nuevas variantes más contagiosas echaba por tierra algunos cálculos y estimaciones. Sabemos que esas nuevas variantes generan que los/as vacunados/as también se infecten. Por ello, la inmunidad de grupo se adquirirá cuando al estar inmunizados individualmente nos protejamos los unos a los otros colectivamente, pero es que este virus, al mutar de manera tan rápida logra infectar a personas vacunadas. Es por ello, que existe un debate entre los expertos de que para adquirir la inmunidad de grupo se va a necesitar un porcentaje mayor de vacunados/as que ese 70% al que hace meses apuntaban algunas autoridades sanitarias.

El Covid-19 por desgracia ha vuelto a algunas residencias de mayores y todo apunta a que el encuentro definitivo entre el coronavirus y nuestro sistema inmunitario biológico e institucional, si se me permite la licencia, va a tener lugar en los colegios, institutos y haur eskolas en los próximos meses. El comienzo del curso va a estar marcado por la vacunación que tiene que producirse de manera masiva a la par que se evite una nueva escalada de casos con una variante, la Delta, mucho más contagiosa.

En esta situación complicada, me gusta mirar a las medidas tomadas en el Elíseo. El Estado francés pide desde ya el certificado sanitario para ingresar en al menos 126 centros comerciales de más de 20.000 metros cuadrados del país, ubicados principalmente en las regiones donde existe un riesgo alto de contagio.

Este documento consiste en un certificado de vacunación completo, un test negativo de coronavirus de menos de 72 horas o un certificado de recuperación de menos de seis meses. Este certificado es obligatorio en restaurantes, bares, museos y cines, así como para viajes en trenes de larga distancia o vuelos domésticos.

Para el presidente galo Emmanuel Macron es la manera de fomentar la vacunación, proteger a la población y evitar nuevos confinamientos. Visto que la inmunidad de grupo no se alcanza, creo que aquí no debemos descartar ninguna posibilidad.

Entiendo que es una medida con bastantes detractores, incluidos muchos sanitarios que la consideran un abuso de poder que restringe libertades esenciales, pero también no es menos cierto que estamos ante un gran problema de salud pública que debemos atajar.

La prevención siempre es vital en salud pública, por eso lo que se está haciendo en Francia puede ser útil a medio-largo plazo. En esta misma línea parece que se trabaja en el borrador del anteproyecto de Ley de Salud Pública vasca, que contempla la obligatoriedad de la vacunación, además de una importante batería de restricciones en caso de pandemia. Medidas como limitación de movilidad, reconocimientos médicos y aislamiento domiciliario.

Si bien es cierto que la letra pequeña del texto puntualiza que las propuestas que supongan la restricción de un derecho fundamental deberán contar con aval judicial y que todos estos postulados deberán adoptarse en el marco de la Ley Orgánica de 1986 de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública.

Es difícil dar con la tecla correcta para mantener el necesario equilibrio entre salud, economía y libertades individuales. Desde luego en Navarra la vacunación avanza a buen ritmo, eso es una evidencia.

Pero las medidas que se tomen ahora para llegar a esa ansiada inmunidad de grupo o evitar más contagios van a resultar fundamentales para los próximos meses. Creo que el Estado francés o el borrador de la futura Ley de Salud Pública vasca van en la buena dirección.

Y si algo debemos recordar, es que más allá de las medidas que adopten los gobiernos, la responsabilidad individual y colectiva debe estar siempre presente. Cada vida cuenta. Cuidémonos.

Kristian Cervilla Torres, Enfermero, antropólogo social y Burukide de EAJ-PNV Nafarroa

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