Sala de Prensa

05/03/2018

Amaia Kowasch: “Las mujeres visitaban a los presos de Ezkaba en condiciones muy duras: lloviendo, nevando, con frío y calzadas con alpargatas”

Amaia Kowasch nos acercó el pasado viernes en nuestra sede de Zapatería la lucha de aquellas mujeres olvidadas por la historia y que ella ha recuperado en el libro ‘Tejiendo Redes-Sareak Ehotzen‘.

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Amaia Kowasch: “Las mujeres visitaban a los presos de Ezkaba en condiciones muy duras: lloviendo, nevando, con frío y calzadas con  alpargatas”

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“Hubo numerosas mujeres que subieron al fuerte a ayudar a los presos  en condiciones muy duras: con frio, lloviendo, nevando y con alpargatas, es como lo hacían, casi todas ellas motivadas por la solidaridad”. Amaia Kowasch nos acercó el pasado viernes en nuestra sede de Zapatería la lucha de aquellas mujeres olvidadas por la historia y que ella ha recuperado en el libro ‘Tejiendo Redes-Sareak Ehotzen’.

Una investigación que va la luz tras seis años de duro trabajo. Para Kowasch, su libro “quiere convertirse en un homenaje a aquellas maravillosas mujeres que se organizaron, que tejieron redes de solidaridad y llevaron rayos de luz a donde pocos los esperaban”.

Se ha hablado y escrito mucho, aunque no suficiente, sobre el penal de Ezkaba, sobre los presos que allí sufrieron y se dejaron la piel y la vida sometidos a condiciones infrahumanas, sobre la fuga acontecida el 22 de mayo de 1938... Pero nunca, hasta ahora, se había escrito sobre el papel que desempeñaron tanto las mujeres de los presos como otras tantas que, sin tener relación directa con los reos, visitaban regularmente el fuerte, convertido en cárcel desde 1934 y hasta 1945, para prestarles una ayuda que, de alguna forma, les animara a mantener la dignidad y la vida en unas condiciones muy duras.

Según explicó Amaia, el libro, en lo que a testimonios se refiere, está dividido por años. “La red de solidaridad fue muy diferente en 1934 y a partir de 1936”. En esos dos primeros años, “la ayuda fundamental era lavar la ropa, llevar comida, tabaco, visitarles, escribirles cartas y servirles de enlace con sus familiares. A partir de 1936, muchas de estas mujeres son detenidas precisamente por realizar esa labor y la ayuda se realiza desde una forma clandestina y con mucho más riesgo. De este periodo, la documentación principal es de Emakume Abertzale Batza, que principalmente ayudaban a los gudaris, aunque también a otros presos. Y la ayuda consistía también en llevarles cartas, lavar la ropa, visitarles... era como una ráfaga de aire fresco de que alguien todavía les consideraba personas. De hecho, el último capítulo está dedicado a los presos que en sus memorias hablaron de estas mujeres y cómo lo hicieron, ya que gracias a ellas muchos salieron del penal. Para acceder a los presos, se cambiaban los apellidos para poder figurar como familiares”.

Testimonios de vida y clandestinidad que Amaia Kowasch nos acercó con gran rigor histórico. ‘Tejiendo redes’ surge en un momento oportuno, ya que estamos casi en el 80 aniversario de la fuga del penal de Ezkaba, momento en el que el Gobierno de Navarra espera impulsar un amplio programa de actos de homenaje y recuerdo.

Editado por el Gobierno foral. La edición de esta obra ha sido promovida por el servicio de publicaciones del departamento de Relaciones Institucionales del Gobierno de Navarra.

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