Sala de Prensa

15/10/2018

Del apocalipsis a la estrategia Torquemada

La legislatura avanza en Navarra. Mejoran los servicios públicos y la calidad de vida de las navarras y navarros. Tras años de recortes y de excesos de unos gobiernos de UPN-PSN acostumbrados a gestionar situaciones económicamente boyantes, llega al Palacio de Navarra un ejecutivo presidido por Uxue Barkos rodeada de un equipo de personas con poca experiencia política y de gobierno por formar parte de un espectro social y político excluido durante décadas de cualquier responsabilidad foral de gobierno, al formar parte del “lado oscuro” del “quesito”.

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Del apocalipsis a la estrategia Torquemada

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Llega un Gobierno de cambio apoyado por 4 grupos parlamentarios (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IE) compuestos, a su vez, por 8 partidos políticos que habían alcanzado un Acuerdo Programático y hasta habían pactado algunas diferencias. El más plural que ha habido nunca en Navarra. Sin duda, allá por junio de 2015, muchas personas veían ese Gobierno difícil y no eran pocas las voces que desde la oposición hablaban de un ejecutivo débil que iba a durar lo mismo que un caramelo en la puerta de un colegio.

Sin duda, la empresa era difícil pero el día a día desde aquel 2015 ha demostrado que el Ejecutivo de Barkos, la convivencia del Cuatripartito y las políticas que se han aplicado están funcionando y, entre otras cuestiones, se están revirtiendo recortes en los servicios públicos, se da mayor cobertura a las personas más desfavorecidas, se están construyendo más infraestructuras públicas, el empleo y los datos de desempleo están mejorando y todo ello con una estabilidad institucional que para sí quisieran en otros lares. Es evidente que también ha habido errores en estos 3 años. Errar es de sabios y la actitud deben ser reconocerlos e intentarlos corregir, como así ha sido. El que no yerra nunca es porque está quieto en la mata. No es el caso de este Gobierno ni de la mayoría del cambio.

Frente a esta realidad, la otra cara que hemos tenido desde el minuto uno ha sido la de una oposición convencida de que el gobierno del cambio no iba a aguantar ni iba a ser capaz de gestionar eficazmente. Craso error. Han proclamado un apocalipsis que ni ha llegado ni se le espera. Navarra se iba a hundir en manos de nacionalistas, rojos, separatistas, bolivarianos y no sé qué más epítetos que califican más a quien los emplea que a quien señalan. Navarra ni se ha hundido ni se hunde. La estrategia de los agoreros de un apocalipsis que nadie ve, evidentemente, sí se acaba hundiendo. La caricatura que UPN, PSN y PP han intentado dibujar sobre el Gobierno de Uxue Barkos se borra de un plumazo viendo la situación actual de Navarra, notablemente mejor que la herencia que nos dejó Yolanda Barcina.

Por eso, es evidente que UPN en los últimos tiempos ha cambiado de estrategia. Están abandonando su falsa teoría del apocalipsis para ahora centrarse en desprestigiar a personas significativas del Gobierno como ya hicieron en el pasado con la propia presidenta del Gobierno, Uxue Barkos. Cambiamos la “estrategia del apocalipsis” por “la estrategia Torquemada”.

Tras seis años de victorias judiciales en el TAN, en el TSJN, en el Supremo y en el Tribunal de Cuentas, aún ningún cargo público de UPN ha pedido perdón por sus comentarios atacando a la hoy presidenta de todas las navarras y navarros. Lejos de aprender del pasado, UPN utiliza ahora la misma estrategia con dos destacados componentes de su Gobierno como objetivos claros: el vicepresidente Manu Ayerdi y la consejera y portavoz, Maria Solana. Sobre el viacrucis de seis años padecido por la actual presidenta, sustentado en la nada, creo que no se puede definir mejor que cómo lo hizo recientemente una persona muy allegada a Uxue en una carta publicada en prensa.

Con Manu Ayerdi se abre la veda por las ayudas de Sodena a Davalor Salud, un proyecto empresarial innovador de aparatos ópticos que está atravesando muy serias dificultades. Y es que Sodena es una sociedad de capital riesgo dependiente del Gobierno foral cuya misión es ayudar a poner en marcha proyectos empresariales innovadores e interesantes para el desarrollo de Navarra con dinero público, algunos de los cuales, como es lógico en proyectos de esta naturaleza, resultan fallidos. UPN, el que ahora acusa, ha estado muchísimos años gestionando Sodena para lo que no era. Y se lo ha dicho la Cámara de Comptos en varias ocasiones con informes demoledores: UPN invirtió en proyectos empresariales sin ningún interés público aparente (algunos de lo más curiosos) e incluso ha llegado a jugar al monopoly con Sodena, comprando y vendiendo acciones de Iberdrola que supusieron enterrar 19,6 millones de euros de las arcas forales. Estas son las credenciales de los inquisidores de Ayerdi.

¿Qué ha pasado con Davalor? A UPN poco le importa eso si se trata de manchar el buen nombre de Manu Ayerdi en el ámbito económico de nuestra comunidad. En Davalor quizá la inversión hecha para que saliese adelante este proyecto empresarial (este sí innovador e imbricado en la estrategia de Sodena) no vuelva a las arcas forales, ante lo que el Gobierno de Navarra y concretamente Ayerdi ha dado explicaciones en más de una decena de ocasiones en el Parlamento y la Cámara de Comptos ha ratificado que, en este caso sí, los procedimientos seguidos para la concesión de préstamos a Davalor eran perfectamente legales. Hasta el empresario Manuel Torres, recientemente invitado a unas jornadas por UPN, afeó de alguna manera esa estrategia de hacer sangre a costa de proyectos de emprendimiento que, como es lógico, en ocasiones resultan fallidos. Para que haya éxitos también deba haber fracasos. Me hubiese gustado ver la cara del señor Sánchez de Muniáin, Torquemada de Ayerdi y supongo que asistente a esa jornada.

Con María Solana, la obsesión del presidente de UPN, Javier Esparza, viene de lejos. De hecho, pidió su dimisión incluso horas antes de que asumiera la portavocía del Gobierno en 2016 tras haber sacado de contexto unos tuits que la hoy consejera de Educación escribió allá por 2011. Ahora se trata de llevarla al Tribunal Supremo por firmar la solicitud al juez de suspender la orden judicial de desalojo del Palacio Marqués de Rozalejo el pasado mes de agosto, tras haberse producido un desalojo anterior y una posterior reocupación del inmueble, cuando ejercía de consejera sustituta de la titular del Departamento de Interior. Le acusan de los delitos de “prevaricación administrativa, omisión de perseguir delitos contra el patrimonio histórico y malversación de bienes públicos”. Estrambótico. Tanto la consejera Solana como distintas personas del Gobierno han repetido en infinidad de ocasiones que el Gobierno quería un desalojo ordenado y pacífico para la recuperación de un bien público para uso y disfrute de toda la ciudadanía y no sólo para unos pocos como ocurría y ocurre en el gaztetxe situado en Navarrería.

Acusan con una querella criminal a una consejera que forma parte de un Gobierno que colegiadamente decide desalojar el Palacio Marqués de Rozalejo, en cumplimiento de esa orden judicial y que, posteriormente, pide una suspensión de la misma tras escuchar a Policía Foral y tener el sentido común de no volver a desalojar un edificio que ha sido reocupado un viernes por la tarde/noche con una plaza de Navarrería llena de jóvenes y cuando no se cuentan con garantías técnicas de que pueda procederse a culminar un desalojo efectivo por las propias características del edificio. Por eso es más que razonable, en esas circunstancias, pedir la suspensión de la orden al juez que, sorprendentemente a mi juicio, toma la decisión de archivar la causa. Decide algo que no se le ha pedido y dicta un auto que, por ese motivo, ha sido recurrido por el Gobierno Foral que sigue actuando para recuperar el edificio. Todo esto lo sabe UPN.

Está debidamente acreditado en la información remitida al Parlamento sobre este expediente. Pero le da igual. Es la estrategia Torquemada. La táctica del calamar, de mancharlo todo y hacer olvidar con absurdas acusaciones que han apoyado las políticas del PP, un partido condenado por corrupción, olvidar a unos presidentes que han sido investigados por su gestión en Caja Navarra y sobre todo tapar la gestión de un Gobierno de Navarra, el de Uxue Barkos, que está llevando a Navarra a una situación económica, política y social mucho mejor de la que dejaron sus antecesores.

Artículo de opinión de Unai Hualde (Geroa Bai) para Diario de Noticias.

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